Tres apuntes sobre la reputación de España

Hace algunas semanas llegaba a mi correo electrónico un documento en el que se reflexionaba sobre la marca España y sobre la reputación de nuestro país, y como en estos días se cumple un año del cambio de Gobierno y además, el debate sobre la imagen de nuestro país se ha reavivado con un polémico vídeo de la BBC (http://www.youtube.com/watch?v=n3U1kebVTsk), me parecía oportuno recoger tres apuntes sobre el lugar en el que estamos:

–          Reputación interna hacia el abismo: desde 2008, la reputación interna, esto es, la confianza que España despierta entre sus propios conciudadanos ha pasado de estar próxima al 85% a estar por debajo del 70% (2011).marca españa

–          Buena reputación en lo secundario: España es un país que goza de una baja reputación en las variables centrales de la reputación: innovación, calidad, reconocimiento de sus empresas y marcas…

–          Sin arquitectura de marca: España carece de una marca construida. Solo poseemos ideas inconexas que no consiguen articular una sólida marca país.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en análisis social, economía, gobernanza y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Tres apuntes sobre la reputación de España

  1. Antonio Flórez dijo:

    El comentario me sale solo: es muy difícil elaborar una buena imagen de algo tan global y polimórfico como un país. Son tantas las personas, las actividades, los productos, los servicios, las satisfacciones o insatisfacciones que un país aporta y genera, que elaborar una marca a partir de él es una tarea sólo realizable si ese país está lo suficientemente estructurado como para que sus incontables elementos (los que he mencionado antes y miles más) actúen y reaccionen con arreglo a un cierto patrón.

    Ese patrón no existe en España porque, a mi entender, es cierto que no hay una España, sino muchas. Que la mentalidad media de un extremeño, un vasco, un andaluz, un madrileño o un catalán, por poner sólo algunos ejemplos, no es la misma, y no lo es en cuestiones intrascendentes (como podría ser el apoyo a un determinado equipo de fútbol) y tampoco lo es en cuestiones transcendentales (como qué cosas inventar, qué medios poner para poder inventarlas, cómo utilizar lo que inventamos…). Y así no hay quien elabore una marca que represente a un país.

    Sólo desde la abstracción y el falseamiento de la realidad puede elaborarse tal cosa. Pongo un ejemplo: España, Una, Grande y Libre.

    Un saludo y feliz año.

    • jbiencinto dijo:

      Antonio, siento no estar de acuerdo contigo. En primer lugar, la imagen es un aspecto que se construye por muy polimórfico, abstracto o global que sea el objeto con el que trabajemos. Precisamente, si estuviéramos de acuerdo en que no hay “una España sino muchas” podría constituir uno de los rasgos de nuestra marca-país.

      En segundo lugar, hay suficientes profesionales capaces de dar forma a imágenes de productos, de marcas, de países. En España, y fuera de España. No creo que este sea el problema.

      En cambio, yo creo que el principal obstáculo es que no tenemos claro qué somos y sobre todo, qué queremos ser.

  2. Marcial Fournier dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con Biencinto, en el sentido de que todo tiene una imagen y que estas se pueden medir y comparar por muy poliédrica que esta sea o muchas partes heterogéneas de las que este compuesto. De hecho todos los países, especialmente los grandes están compuestas de partes muy heterogéneas, y quizás en términos reales no sea España el mas heterogéneo y complejo de todos ellos, y de todos ellos se evalúa la imagen país y se comparan unas con otras. Lo que hay es que construir un sistema de evaluación lo mejor posible y un sistema de comparación lo mas eficaz posible.

    Existe una gran resistencia, o un gran miedo, a evaluar y comparar, no solo a la imagen de un país, sino a un sistema educativo o sanitario, etc…, unas veces porque los intereses de los que se oponen es el de que no se les mida y compare para salirse con la suya, y otras veces por un “prurito” perfeccionista o “purista” que cuestiona que el sistema de evaluación sea el mejor posible en todas las facetas y sin negar la necesidad de evaluar o comparar en la práctica casi lo hacen inviable.

    Amigos si queremos que algo mejore tenemos la obligación de evaluar y comparar.

    Marcial Fournier

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s