¿Cuál es el precio del silencio?

En fechas recientes, Renfe puso en marcha una iniciativa que imagino, respondía a la detección de una necesidad no atendida de parte de su pasaje: realizar un viaje sin sufrir las constantes molestias de aquellos otros viajeros que hacen un uso poco cívico y respetuoso, principalmente, de su teléfono móvil.

El AVE, un mercadillo callejero

Desde hace ya mucho tiempo, viajar en el AVE había pasado de ser una experiencia muy placentera (yo soy de esos antiguos que siguen encontrando encanto al tren y que apenas se lo encuentran al avión), a ser algo similar a viajar en un autobús urbano o en el Metro de Madrid “gracias” a esos viajeros (cada vez más, por cierto) que usan su teléfono móvil como si fueran las únicas personas en el planeta Tierra: sin activar el modo vibración o silencioso de sus terminales, sin salir a las plataformas para hablar, hablando con un volumen que convierte en públicas las conversaciones privadas…

Antonio Rubio

Antonio Rubio

Llega el silencio al AVE

Desde mediados de 2014 (http://www.renfe.com/viajeros/info/CocheenSilencio.html) Renfe puso en marcha el Coche en silencio que parece haber gozado de una buena acogida como demuestra que poco a poco se fue ampliando a diferentes destinos, y todo ello pese a que incluía limitaciones que creo no van en contra de la filosofía de la propuesta, como por ejemplo, que en esta vagón no se preste el servicio de restauración; y a que sobrevolara la “amenaza” de que la elección del Coche en silencio tenga un recargo: ¿el planteamiento de Renfe es que pague un plus quien quiera un viaje que evite sin soportar la falta de civismo de una parte considerable de sus usuarios? Si es así, ¿sería una locura pensar que Renfe ha dejado que en el resto de vagones el incivismo campe a sus anchas para incrementar sus ingresos con propuestas como el Coche en silencio? Me parecería una auténtica aberración.

Mario Antonio Pena

Mario Antonio Pena

Sin control no hay tranquilidad

En cualquier caso, la cuestión del control es clave para que Renfe consiga el reto que debería orientar su acción: que los viajeros tengan una experiencia grata en sus trenes.

¿En qué momento nos encontramos actualmente? Por un lado, tengo la sensación de que Renfe podría seguir innovando, pero que solo da pequeños pasos y de manera muy lenta. Por ejemplo, la práctica totalidad de los trenes siguen sin tener wifi pese a que ya ha pasado casi un año desde que este proyecto se dio a conocer (http://economia.elpais.com/economia/2015/10/13/actualidad/1444755982_511484.html).

En el caso concreto de los vagones silenciosos, el reto consiste en que el servicio no se devalúe, y para conseguirlo, Renfe tendría que dar un paso adelante y asumir la responsabilidad de controlar que las normas se cumplen, pero ¿tiene esa cultura?, ¿está dispuesta a asumir tal reto?, ¿tu qué crees?

piotr mamnaimie

Piotr Mamnaimie

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